Los malos hábitos bucales pueden ocasionar alteraciones en el crecimiento maxilar y este mal desarrollo afectaría también, a la forma de la cara y perfil del paciente a futuro, si se interviene a tiempo, el desarrollo se normalizará.

Principalmente es necesario observar al niño y darnos cuenta cuando se ha convertido en un hábito pernicioso, en la mayoría de las ocasiones, ya no es voluntario y no sirve de mucho, regañar o castigar, sino buscar ayuda profesional
¿ A QUE EDAD SE PUEDE INTERVENIR ?
Desde los cuatro o cinco años de edad, sería lo mas conveniente, con aparatología fija, generalmente, dependiendo del hábito, el tratamiento se llevará entre 6 o 12 meses, en hábitos de respiración bucal o hábito de lengua, puede llevarse mas tiempo, todo esto también dependerá del apoyo de los padres, para llevar un tratamiento continuo y la dieta adecuada, así como revisiones periódicas